“Siempre he pensado que la tauromaquia no hay que defenderla, puesto que tiene argumentos más que suficientes para defenderse por sí sola, pero sí es necesario explicarla y darla a conocer”. Palabras literales de Víctor Barrio, recogidas de las notas de su teléfono móvil bajo el título ‘Vídeo’.

Víctor Barrio, además de ser un torero de valor, arte, templanza y mucho gusto, era un apasionado de su profesión, la tauromaquia. La amó desde niño, incluso sin pertenecer directamente a ese mundo. Por eso, cuando tomó la decisión de dedicarse profesionalmente al mundo del toro y se dio cuenta de la falta de conocimiento que había de lo que era su pasión, especialmente entre los niños, no dejó de darle vueltas a la cabeza y de llevar a cabo actividades para acercar los toros a los más pequeños: organizó partidos de fútbol para, con lo recaudado, ayudar a los Reyes Magos de Sepúlveda (Segovia) a regalar capotes a todos los niños de la localidad; dirigió jornadas de toreo de salón con carretones y otros profesionales taurinos por toda la provincia de Segovia y buena parte de España; fabricó muletas infantiles para sortearlas entre los niños… Y eso era solo el principio. Siempre hablaba de las mil ideas que tenía para que los niños se acercasen, conociesen y se enamorasen de la tauromaquia como a él le había ocurrido. Y cuando se cansaba de hablar, lo plasmaba por escrito. Claro, era un torero del siglo XXI, y aunque la familia conserva algunos papeles con apuntes de ideas de este tipo, la mayoría están guardadas en su teléfono móvil.

Realizar un vídeo explicativo de la tauromaquia, desde el nacimiento del becerro, pasando por su cría, la vida en la dehesa, los tentaderos, qué es una cuadra de picar, por qué se realiza la suerte de varas y la de banderillas, los gastos y problemas que supone la crianza del toro bravo y, sobre todo, cómo la gente del toro ama a los animales y a la naturaleza, era una de las iniciativas que aparecen en sus apuntes.

También lo era hacer un tentadero público para acercar la tauromaquia a todos los públicos, con maestros del toro y con la participación de los alumnos más aventajados de las asociaciones de aficionados prácticos. Un tentadero explicado en directo y con todo lujo de detalles por la megafonía de la plaza y con los comentarios de los propios diestros. Todo ello, conjugado con actividades de otra índole para atraer a los más jóvenes: música en directo, encierro infantil, suelta de vaquillas, sorteos, exposiciones…

Son solo algunos ejemplos, hay muchos más. Por eso, aquellos que mejor le conocían, su familia y sus amigos, decidieron, el mismo 9 de julio de 2016, que todo el trabajo que Víctor había realizado hasta ese momento para enseñar y promocionar la tauromaquia y que, incluso, otros profesionales taurinos habían reproducido, no podía caer en saco roto.

Así nació la idea de crear una fundación con el nombre de Víctor Barrio cuyo objetivo fuese la promoción y la enseñanza de la tauromaquia, especialmente entre los niños. Pero las ganas de empezar con el proyecto pudieron a los trámites burocráticos, por lo que en junio de 2017 se presentó el Programa Víctor Barrio bajo el paraguas de la Fundación del Toro de Lidia (FTL), que ofreció al entorno del torero segoviano su estructura organizativa para poder hacer realidad el programa de actividades infantiles. Tras un exitoso año recorriendo las principales plazas de toda España, la idea primigenia se ha hecho realidad: en la primavera de 2018 se constituye la Fundación Víctor Barrio. Y una de sus principales líneas de trabajo es continuar con las actividades infantiles para enseñar a la sociedad del siglo XXI qué es la tauromaquia y poder así disfrutar de ella con libertad.